Oye mi voz, que resuene en cada alma que necesite fe. Aquí estoy, no me sueltes. Un susurro hará la tierra retemblar.
Incluso si ya no encontramos lo que se perdió, sabremos que intentamos cada cosa con fervor. Álzate, contra el fuego. Ya no hay que temer que te oigan bien.
Que tu amor, entre el coro, cure a cada par de un completo mal. Aunque pasen los años, se sabrá que ese soñó. Será la historia que el infierno entero profesó.
Todo empieza en una voz. Va creciendo y defendiendo todo lo que crees. Y sin dolor, oye mi voz.
¿Qué estás haciendo aquí? Terminaré lo que empezamos. Busquemos a Emily los dos. No, en este caso no importamos.
Todos morirán si nada se hace. Y así sea, ríndete. ¿O qué? Tu ojo quitaré.
Atrévete. Lo querida, este no era el plan. No, no hay tiempo allá.
No quiero huirte. ¿Puedes detenerla? ¿Abel? ¡Por favor! ¡Basta! Tensión. No puedo ni respirar.
Pues yo no sé contenerlo. Y yo no resisto tan peso. Pues otro en mi puesto lo habré hecho mejor que yo.
Papá, dime qué habrías hecho tú. Perdón, no soy quien quisieras tú. Porque tuve que liberar.
Daría todo por ser en mi lugar. ¿Qué es lo que podría hacer? Dime, dime, ¿qué debería hacer? ¿Debo huir? ¿Proceder? ¿Mi deseo conceder? ¿Algo tengo que hacer? ¡Para y escúchame! ¡Hey! ¡La autoridad! ¡Atacar! ¡Guarda tu orgullo y da un paso atrás! ¡ basta perra no más! Dejemos de todo, no hay más. Nadie nos podrá salvar.
Tanto hace arriesgar. Por los que el cielo ha de olvidar. Tenemos que luchar, pues nuestra fuerza es voluntad.
Oye mi voz . Te rezaré. En cada alma que necesite fe.
Aquí estoy. No me sueltes. Un susurro hará que el tiemblo detenga.
¿Por qué no ayudas? ¿tienes talento manipulando? ¿Y qué hay para mí? ¿Crees que soy así? ¿Me ayuda? ¿No es gratis aquí? Yo no premio gente como tú. Pues si se muere nadie a ti. Tal vez no eres capaz.
Me preocupo a lo justo juez. Te ves peor de lo que crees. Sabes bien de mi interés.
Oye mi voz. Como un trueno. Que cada alma al fin alza su voz aquí.
Aquí estoy.