Cuando el mar con sus brazos azules me
envuelve,
no encuentro paz como en tu mirada que me
atrae;
unos ojos cafés, profundos como la noche,
donde mi alma entera siempre encuentra
anhelo.
Murmuran tus pupilas, suaves como la marea,
Amor que se anida en cada latido mío;
Reflejo de un cielo que solo en ti veo claro,
Cada instante junto a ti es un tesoro
sagrado,
Onubro mi mente de tu dulce calor.
Valeria. ML