[Intro]
La habitación huele a café y polvo de vinilos, un susurro de cuerdas en la pared.
La vida pasa en la ventana del bus, pero la música me mantiene despierto.
[Verse 1]
Entre horarios y deudas, voy buscando una nota en el aire,
una escena en la portada de un disco que me diga: aún puedes empezar.
Las canciones son refugio cuando el ruido quiere callar el corazón,
y en cada acorde encuentro un mapa para volver a mi razón.
[Pre-Chorus]
Las portadas hablan de mundos que ya no existen, o tal vez sí,
son ventanas a colegas de viaje que comparten silencio y jardín.
[Chorus]
La música nos sostiene cuando todo parece quebrar,
un puente de luz que une manos al escuchar.
Somos aquello que cantamos, aunque el día esté gris,
en cada ritmo nos hallamos y el miedo se va a dormir.
[Verse 2]
Caminando entre paredes llenas de arte y promesas colgadas,
la ciudad es un pentagrama donde late la vida empacada.
Las melodías se vuelven refugio en la tormenta más severa,
y en ellas encuentro la fuerza para abrir otra puerta entera.
[Pre-Chorus]
Quizá la armonía no resuelve, pero alivia la fe,
un susurro de guitarra que promete volver a creer.
[Chorus]
La música nos sostiene cuando todo parece quebrar,
un puente de luz que une manos al escuchar.
Somos aquello que cantamos, aunque el día esté gris,
en cada ritmo nos hallamos y el miedo se va a dormir.
[Bridge]
Rodeados de arte, nos miramos a través del cristal,
sabemos que no estamos solos, que hay voces que nos dan paz.
[Chorus]
La música nos sostiene cuando todo parece quebrar,
un puente de luz que une manos al escuchar.
Somos aquello que cantamos, aunque el día esté gris,
en cada ritmo nos hallamos y el miedo se va a dormir.
[Outro]
Si la noche insiste, la letra abre una ventana,
un faro suave para volver a empezar mañana.