Puedo ver en tus pupilas ese brillo tan intenso, ese brillo que aparece siempre que me miras, que me hablas, cuando me tocas, cuando estás cerca de mi, y, me gusta verlo, porque siento que por fin soy importante para alguien, que de verdad alguien me ama, me necesita, alguien que disfruta de mi compañía. Noto también el leve tambaleo de tu voz cuando me dices un cumplido o me regalas algo, es extremadamente tierno. También creo que cuando estamos juntos soy más feliz, y tú también. Hay momentos de silencio, en los que solo nuestros ojos son capaces de hablarse profundamente, en ese momento siento que nos conectamos como dos enchufes que encajan perfectamente, porque es increíble que no necesitemos palabras para entendernos. Ambos somos tímidos y nos ponemos nerviosos fácilmente, recuerdo mis primeros intentos en acercarme a hablarte, fueron un desastre, pero luego poco a poco nos fuimos acercando hasta que nos convertimos en lo que somos ahora, dos adolescentes enamorados. Me da un poquito de gracia tus intentos de contacto físico (yo también soy algo torpe) las primeras veces no había dios que hiciera que nos tocaramos, pero fuimos lentamente acercándonos y conociéndonos hasta el día de hoy