Yeah…
Escucha bien, abre los oídos y presta atención.
Por fin llegó el momento, ya no es teoría, es acción.
Estoy aquí plantado y no voy a parar,
porque cuando la oportunidad llega, hay que saberla agarrar.
Esta vez no la desperdiciaré por cualquier cosa que salga,
ni por miedos viejos, ni por mentiras que valgan nada.
Tomaré una sola, pero le daré completo,
porque el que mucho abarca, termina apretando menos.
¿No lo ves? Se nota en el tamaño, en la grandeza de esa gente,
que por querer todo rápido, no construyen nada decente.
Vidas tan huecas, vacías de sentido y de sustancia,
eso es lo que a veces la sociedad te mete en la conciencia.
Te dice: “Corre, compra, presume, que eso es la meta”,
y al final te das cuenta de que todo era una receta
para vivir por fuera y morir por dentro.
Así que repite conmigo: ahora es tu turno de cambiar.
Pero ojo con esto, que es la clave de verdad:
si no cambias tú primero, nada va a cambiar,
y todo seguirá igual, igual de falso, igual de mal.
Dicen que es síndrome de locura:
hacer siempre lo mismo esperando resultados distintos…
¡Pues mira a tu alrededor y dime quién está cuerdo!
Empiezo por la base, por lo que pocos entienden,
la oportunidad no toca dos veces, a menos que te escondas y no la atiendas.
Dicen “hay tiempo”, “ya veremos”, “después se hace”,
y así van pasando los años y la vida se les deshace.
Esta vez me tocó a mí y no voy a soltar,
no por suerte, no por magia, sino por lo que me costó llegar.
No la desperdiciaré por cualquier cosa que salga,
ni por críticas baratas, ni por caminos que no llevan a nada.
Tomaré una sola, pero le daré con todo,
con cabeza fría y con fuego en el fondo.
Porque el que mucho abarca poco aprieta, es ley de la vida,
quiere abrazar el mundo y termina sin nada en la salida.
Fíjate en esos que presumen “soy de todo un poco”,
y cuando miras de cerca, ¿qué tienen? ¡Nada de poco!
Su “grandeza” es solo apariencia, humo y reflejo,
un castillo de naipes que se cae con cualquier viento.
Esa vida tan hue