Estrofa 1
Cruzamos la sierra con el sol en la espalda,
mi padre y yo, dos almas sin calma.
El viento nos guía, la ley nos persigue,
robamos ganado pa’ que el hambre no nos mire.
Estrofa 2
Las noches son frías, el cielo sin luna,
él me cuenta historias bajo la duna.
De cuando era joven, de cómo luchaba,
y yo lo escucho, mientras el fuego habla.
Estrofa 3
Vivimos del polvo, del riesgo y del lodo,
con revolvers al cinto y el alma en el todo.
Pero en cada silencio, en cada disparo,
pensamos en ella, la reina del rancho.
Estrofa 4
Una emboscada nos quiso tumbar,
pero él me miró y me enseñó a aguantar.
“No hay bala que rompa lo que somos tú y yo,
ni ley que nos quite lo que el tiempo nos dio.”
Estrofa 5
Pasaron los años, la sangre se enfría,
los rifles colgados, la guerra termina.
Volvimos al rancho, con paso cansado,
y ella nos esperaba con brazos dorados.
Estrofa Final
Hoy vivimos tranquilos, bajo el mismo cielo,
mi padre, mi madre, y yo sin desvelo.
Ya no hay disparos, ni rifles ni miedo,
solo la familia, el rancho y el tiempo.