IV. El Negocio: El Peso de los Gram
Vender no es como en las películas. No hay música de fondo. No hay lujo. Solo tensión, paranoia, y la cuenta mental de cada segundo.
Llevo seis años en esto. Cada billete es un minuto menos con mi hijo. Cada bolsita de polvo blanco es un eco de la misma trampa que mató a mi hermana.
Soy una sombra. Muevo dinero, evito patrullas, leo a las personas antes de que abran la boca. Mi inteligencia es mi arma. Mientras otros confían en la fuerza bruta, yo uso el pensamiento.
Pero por la noche, cuando todo se calma, la realidad me golpea. Miro mis manos y las siento sucias. No por la droga. Por la mentira. Vivo en un túnel donde la única luz es el recuerdo de mi hijo izan
Y aún así, sigo caminando. Porque si no lo hago, no habrá esperanza.He llegado al final de este diario. Pero no es el final. Es el principio.
He escrito estas páginas para limpiar el desorden. Para recordarme: soy más que mi pasado y Más que mi adicción.
La cocaína fue mi sustento. También mi ruina. Hoy la dejo. No por miedo, sino por amor.
A mi hijo, Izan, le dedico el resto de mi vida. No por culpa. Por redención.
No quiero que él escriba un libro como este. No quiero que sepa lo que es vivir con el miedo en el cuerpo.
Quiero que sepa que su madre, aunque estuvo en el fondo del pozo, eligió salir.
No es fácil. Hay tardes en las que el vacío de mi hermana me ahoga y la dosis de nuevo me llama
El desorden sigue. Pero ahora tiene arquitectura. Ya no es caos. Es materia. Y con ella, voy a construir una nueva vida.Nosotros no tenemos tablero. El mundo nos obligó a jugar en la calle
Querido diario:Anoche no pude dormir. El silencio de la casa era tan pesado que sentía que las paredes se me echaban encima. Me senté frente a una hoja en blanco, igual que lo hago contigo, pero esta vez el destinatario no erá el. Era mi amiga ana la de catanga la q se juega la vida en la marea para ganarse su dinero gracias amiga ana por valorarme y recordarme la gran mama que puedo ser