No soy perfecta, pero tengo un gran corazón,
aprendí que el amor siempre vence al dolor.
Mi familia es mi fuerza, mi razón para luchar,
y aunque lleguen tormentas, nunca dejo de soñar.
Caigo, me levanto, vuelvo a comenzar,
con fe en Dios siempre encuentro mi lugar.
Así soy yo, con el alma de verdad,
con abrazos que curan y mucha humildad.
Si amo, lo hago para toda la vida,
porque mi corazón nunca conoce la despedida.
Así soy yo, fuerte para seguir,
con esperanza en el alma y ganas de vivir.
Guardo recuerdos que me enseñaron a crecer,
cada lágrima me hizo más fuerte que ayer.
Hoy camino con la frente en alto y con ilusión,
agradeciendo cada paso y cada bendición.
Así soy yo, con sueños por cumplir,
con la fuerza suficiente para nunca desistir.
Mientras tenga a los míos y a Dios junto a mí,
seguiré escribiendo mi historia... siendo siempre feliz.