[Intro]
Se apagan las calles, el cielo se tiñe de zafiro y miel.
[Verse 1]
El atardecer se rinde ante la ciudad que late, roja y gris,
luces de neón parpadean como latidos en la piel.
Sueños dibujados en vitrales, se vuelven humo en el clima cruel,
pero se quedan un instante, brillando como un último pincel.
[Pre-Chorus]
La música susurra entre coches, una promesa de querer vivir.
La gente se cruza, voz baja, buscando un lugar para existir.
[Chorus]
Es bello este adiós que nace en la tarde y se bebe al anochecer,
un suspiro de asfalto que quiere volver a creer.
La ciudad respira, la ciudad sueña, y nadie quiere despertar caído,
porque la noche es un vaso de sueños que se llena y se ha ido conmigo.
[Verse 2]
Las vitrinas se empañan, reflejan a un yo que quiere resistir,
masticando el color naranja que tiñe cada porvenir.
Los neones despiertan historias que nadie quiere repetir,
y en ese parpadeo encuentro mi miedo y mi ganas de vivir.
[Pre-Chorus]
El murmullo de la avenida me invita a seguir el latir,
a caminar entre sombras y luces, hasta que vuelva a surgir.
[Chorus]
Es bello este adiós que nace en la tarde y se bebe al anochecer,
un susurro de asfalto que quiere volver a creer.
La ciudad respira, la ciudad sueña, y nadie quiere despertar caído,
porque la noche es un vaso de sueños que se llena y se ha ido conmigo.
[Bridge]
Si mañana es otro hilo roto, lo coseré con fe de neón,
que aunque el día se apague, el brillo queda en el corazón.
[Chorus]
Es bello este adiós que nace en la tarde y se bebe al anochecer,
un susurro de asfalto que quiere volver a creer.
La ciudad respira, la ciudad sueña, y nadie quiere despertar caído,
porque la noche es un vaso de sueños que se llena y se ha ido conmigo.
[Outro]
Y cuando el día se despida, la sombra se vuelva canción,
la belleza efímera del atardecer, en mi pecho, se quedó.