Por años le di mi vida al que creí mi gran señor,
levantando un matrimonio con cimientos de valor.
Pero tras esa fachada solo había un manipulador,
negando a sus propios hijos, sembrando cizaña y dolor.
Celópata y trastornado, con esquema premeditado,
quería verla destruida, hacerla pasar por culpable.
La acusaba de ser infiel con un cinismo familiar
mientras él andaba libre con sus "damas de compañía "
¡Que se escuche bien recio porque todas esas mujeres que viven con ese tipo de hombres sin saber cuál es su verdadera identidad! Y que sepan que
A las reinas no se les aplasta con mentiras ni maldad.
Dejó cicatrices hondas que el tiempo borrará,
pero esa mujer que vale oro hoy se vuelve a levantar.
¡Y que le duela al cobarde, hoy renace ante Dios!
Negó la sangre de aquellos que debió siempre cuidar,
buscando ensuciar el nombre de aquella dama para su culpa tapar.
Pero la careta cae y la verdad siempre sale a flote,
a ese hombre le quedó grande llevar una dama de verdad.
El daño ya está marcado, la tormenta ya pasó,
hoy se quita la cadena que el tirano le dejó.
Que canten los instrumentos esta historia de valor,
por las que abrieron los ojos y apagaron su dolor.
¡Que se escuche bien en el pueblo y en toda la ciudad!
A las reinas no se aplasta con mentiras ni maldad.
Dejó cicatrices hondas que el tiempo borrará,
pero esta es la mujer que vale oro hoy se vuelve a levantar.
¡Y que le duela al cobarde, hoy renace ante Dios!