Estaba don Julio Andrade sentado bajo un rosal, recordando los tiempos de guerra alguna vez, cuando fue soldado y a su mujer e hijos tuvo que dejar de ver, siete años esperando ver a su familia otra vez, cuando la guerra acabó a su casa pudo ir, y a su mujer pudo ver, sentada bajo un laurel, oh vida mía su mujer no lo supo reconocer, una broma decidió hacerle y dijo muerto estar, su mujer tan fiel a un convento quiso ir, al final se resolvió el asunto y con su mujer e hijos vivió feliz