Antes de que el tiempo haga su trabajo y convierta nuestros recuerdos en simples historias, quiero dejarte estas palabras. No para que me recuerdes siempre, porque nada es eterno, sino para que cuando pienses en nosotros, sepas que hubo un tiempo en el que dos almas se encontraron en medio de un mundo inmenso y decidieron caminar juntas. Fuimos dos personas llenas de miedos, heridas y sueños incompletos. Nos encontramos sin buscarnos y, sin darnos cuenta, terminamos siendo refugio el uno del otro. Fuiste la persona que calmó algunos de mis silencios y yo intenté ser el lugar donde tus tormentas pudieran descansar. Nos prometimos cosas que tal vez la vida nunca nos permitió cumplir. Hicimos planes que hoy solo existen en nuestra imaginación. Reímos hasta que nos dolió el estómago y también lloramos por cosas que nadie más entendía. Y aunque el tiempo siga avanzando, nadie podrá quitarle valor a todo lo que fuimos. Porque amar a alguien no siempre significa quedarse para siempre.