Suenan las cuerdas, se enciende la lumbre,
voy a cantarles con buena costumbre.
De norte a sur, por el mundo entero,
a las abuelas les quito el sombrero.
Ellas son base, son la raíz,
las que nos cuidan y nos hacen feliz,
pero no piensen que todo es ternura,
esas viejonas son de alma pura,
tienen la escuela de la vieja armada
y con los ojos te meten plebada.
De Europa a Asia, de América entera,
la jefa de jefas la vida lidera.
Te curan el alma con un buen consejo,
te quitan las penas mirándote al espejo.
Con una mirada te sientan de golpe,
no admiten errores ni que uno se entorpezca.
Criaron familias a base de orgullo,
por eso este canto lo firmo y lo arrullo.
(Aquí entra el ritmo con todo el peso)
Y que quede claro en todo el planeta,
aquí las abuelas respetan la neta.
Lo dice Jenny Reyes para que lo entiendan,
nuestra imposición es que ellas tengan las riendas.
Dejaron herencia, dejaron la ley,
del trono del mundo, la reina y el rey.
Manos cansadas pero bien benditas,
rezan por uno las madrecitas.
La de la cocina, la del campo abierto,
su palabra es ley, su camino es cierto.
Nos dieron la casta, nos dieron la fe,
y el que las ofenda se las ve de a pie.
Pasen los años, cambie el mundo de frente,
el respeto a la abuela se lleva en la mente.
Generaciones se van y van viniendo,
pero sus costumbres las sigo viviendo.
No es un secreto, es una realidad,
la sangre de abuela es pura autoridad.
Para que sepan cómo ruge el motor,
con el sello y la firma de Jenny Reyes.
¡Puras cosas chingonas para las meras jefas!