Caminé con el alma rota... pero con la mente clara,
aunque muchos no notaron mis pasos cuando el cuerpo pesaba.
Se derrumbaba la esperanza de quienes me rodeaban,
pero yo seguí firme, sin miedo, aunque las pruebas llamaran.
Me dicen que soy una guerrera... pero yo nunca estuve en ninguna guerra,
Dios sabe bien que en la vida, las caídas son la fortuna.
Porque de ahí me levanté, con la fuerza que no imaginaba,
y hoy me miran como a esa mujer que el destino no quebraba.
Porque llevo la fe,
de que Dios siempre camina al frente de mi
Él ha tomado el control,
de este camino que vivo valiente.
Sin miedo a este destino,
porque mi fe es mi mayor abrigo,
caminamos con Él,
por cualquier camino que nos toque, el es mi amigo.
No tuve que perder la fe, aunque la noche fue oscura,
por eso hoy me encuentro de pie, ante cualquier amargura.
Firme en cualquier momento, lista para seguir luchando,
con el alma blindada y mis pasos siempre avanzando.
Sin miedo, porque Él es mi abrigo...
Y caminano con Él,
por cualquier camino así debemos seguir sin miedo y con Dios como abrigó