. Este día marca el último adiós al desorden, a las sombras que una vez habitaron en mi interior y a las cargas que por años pesaron en mis hombros como cadenas invisibles. Me sumerjo en la calma de la reflexión, enfrentando cada dedicatoria con valentía y gratitud, reconociendo que el perdón es el primer paso hacia la libertad.
A mi padre, le dedico un perdón que nunca me solicitó, pero que hoy decido ofrecerle con el corazón ligero. Reconozco en él al niño herido que nunca sanó, al eco de un dolor antiguo que se trasladó de generación en generación. Su violencia fue mi maestro de resistencia, la lección dura pero necesaria que me enseñó a reconstruirme a pesar de los embates de la vida.
A mi madre, la dedicatoria va impregnada de distancia, esa que una vez temí pero ahora comprendo. Su huida a barcelona dejó un vacío en mi pecho, un vacío que intenté llenar con mil cosas peligrosas. Hoy entiendo que su partida no fue por falta de amor, sino por la incapacidad de amarse a sí misma. La perdono por haberme hecho mujer siendo una niña pues cada grieta en mi alma me recuerda que nunca abandonaré a mi hijo por un tren que no tenga espacio para él.
A mi hermana, mi pequeña luz en medio de la oscuridad, le dedico estas palabras con la esperanza de que donde quiera que esté, sienta mi presencia. Sé que no fui capaz de rescatarla de las sombras que nos engullían a ambas, pero prometo que su legado será la semilla de una vida mejor para nuestros hijos. Cada vez que miro a mi pequeño veo tu reflejo , en su sonrisa y en sus ojos curiosos. Descansa en paz, mi más bello amor mi carlotiña descansa en paz
a mi hijo izan a ti te dedico mi vida entera eres mi redención el punto final de una historia de desastre y el primer verso de un poema nuevo.
Perdóname por estos lunes y jueves de cristal pero sabe que cada minuto que paso lejos de ti lo paso luchando contra mi
Eres el príncipe de mi caos y el arquitecto de mi futuro todo lo que soy y todo lo que lograré ser es por ti