Se estremece la tierra, se nos parte el alma,
del Chocó hasta Medellín, se perdió la calma.
En Cali y Pereira el llanto se siente,
el 10 de agosto marcó nuestra gente.
La tierra rugió con un golpe violento,
dejando marcado este amargo momento.
¡Ay, hermanos colombianos, no están solos en esto!
Que el dolor de un país es de todos el resto.
La frontera es un trazo, pero no una muralla,
cuando el alma se hiere y el corazón falla.
Desde el Táchira llega un abrazo sincero,
porque somos un pueblo, un mismo sendero.
La onda expansiva cruzó la frontera,
hermanos sufriendo de igual manera.
La misma tristeza, la misma agonía,
bajo un mismo cielo, la misma porfía.
No hay muro que aguante la fuerza de hermanos,
que se dan la mano, que son soberanos.
Que esta conciencia sea nuestra bandera,
solidaridad firme, de forma verdadera.
Que el golpe del sismo nos haga más fuertes,
uniendo los lazos, cruzando las suertes.
Corazón que se rompe, se vuelve a pegar,
con fe y con coraje volverán a empezar.
Colombianos y amigos, guerreros de altura,
que pase la tormenta y cure la fractura.
¡Que el canto no cese, que el alma se eleve!
¡Que esta unión de nuestros paises jamás pierda la esencia de nuestra hermanda !