(Intro – ritmo de taberna, violín y percusión de mesa)
¡Eh! ¡Eh!
Que giren copas, suene el laúd,
que el fuego baile en juventud.
(Verso 1)
En tierras donde manda el sol,
y sombras juran guardar control,
dicen que el mundo se partió
por miedo a un viejo error.
Mas entre risas y traición,
nació un extraño corazón,
que no aprendió a obedecer
las reglas del ayer.
(Coro – bailable, alegre pero con doble sentido)
¡Gira, gira sin mirar!
que el destino va a alcanzar,
dos caminos sin unión
bailarán la misma canción.
¡Bebe, ríe, deja arder!
lo prohibido va a volver,
cuando el mundo diga “no”…
dos dirán que “sí” en su voz.
(Verso 2)
Uno nació para rugir,
otro aprendió a resistir,
uno del bosque y tempestad,
otro de luz y humanidad.
Y aunque el reino los negó,
y la historia los borró,
en las sombras quedó
lo que el tiempo no rompió.
(Puente – más suave, como secreto entre versos)
Si los ves… no los nombres…
si los sientes… no respondas…
porque amar en ese lugar…
es empezar a condenar…
(Coro – más intenso, todos cantando)
¡Gira, gira sin parar!
que la noche va a hablar,
aunque quieran separar,
el destino sabe más.
¡Salta alto, pisa el suelo!
que no existe ya el consuelo,
si dos almas al danzar
rompen todo al encontrarse.
(Break instrumental – violines rápidos, zapateado)
(palmas, risas, golpes de jarra)*
(Coro Final – caótico, feliz pero trágico)
¡Gira, gira hasta caer!
que no hay forma de volver,
si el amor cruzó la ley,
ya no existe un después.
¡Canta fuerte, deja arder!
que la historia ha de ceder,
porque el mundo al dividir…
los volvió a unir al fin.
(Outro – más lento, casi susurro de borracho sabio)
Y si alguna vez los ves bailar…
no preguntes… déjalos girar…