Pura lumbre, viejo
Desde Morazán con los Sarceños
Y truena el requinto...
En Morazán los vieron nacer,
cinco Sarceños con sed de vencer,
la calle los quiso quebrar,
pero nacieron pa' guerrear.
Chamacos con lodo en los pies,
sin nada en la bolsa pero con fe,
durmieron con hambre más de una vez,
pero el corazón lleno de poder.
El frío les caló los huesos,
la tormenta los quiso ahogar,
pero se amarraron los dedos
y juraron nunca aflojar.
Se criaron entre milpas,
y veredas de polvo y sed,
con huaraches ya sin suela
pero firmes en la pared.
Y no, no se rajan,
Sarceños es la palabra,
si el mundo les tira,
la muerte les ladra.
5 Sarceños,
de Morazán son guerreros,
si caemos, caemos los cinco,
pero nunca en el suelo.
Cinco sombras en la noche,
cinco balas en el broche,
si tocas a uno, tocas al roble,
y ese roble no se rompe.
El mayor maneja el volante,
con palabra que se respeta,
fue padre cuando hizo falta
y nunca le tembló la meta.
El segundo truena al instante,
y no perdona ni una afrenta,
trae la mecha en la mirada
y el gatillo en la conciencia.
El tercero siempre va callado,
pero piensa y nunca falla,
calcula cada centavo,
cada esquina, cada bala.
El Cuarto cuida al de al lado,
es el muro en la batalla,
si el diablo toca la puerta
él responde sin toalla.
Y el más chico, el más loco,
pero leal hasta los huesos,
si se prende el desmadre,
él le mete fuego al proceso.
Y retumba el bajo
Pa' que sepan que hay respeto
En Morazán los criaron
Con coraje y sin miedo
Les tiraron envidia,
les tiraron veneno,
les mandaron traiciones,
pero no pudieron con ellos.
Les cerraron mil caminos,
les negaron el pan,
pero abrieron sus destinos
con pistola y con afán.
Porque el apellido Sarceños
vale más que oro ajeno,
es orgullo de familia,
es la sangre de guerreros.
Guate los vio sangrar,
Guate los vio llorar,
pero también los vio triunfar
y al enemigo humillar.
Los miraron de abajo,
los quisieron pisotear,
pero el destino los protegió ahora son ombres que no se saben rajar