[Estrofa]
Caminamos sobre el abismo de las sombras donde el silencio intenta devorar la voz.
Llevamos un incendio antiguo bajo la piel y una chispa invicta que la tormenta no doblega.
No somos polvo errante ni olvido, somos el latido de una promesa eterna que respira entre las ruinas del tiempo.
Coro:
Somos luz que desgarra la densa penumbra, fuego sagrado que devora la fría quietud, carne viva dónde habita la fe más pura, hijos del Elohim cuyo grito nos despierta, somos su pueblo labrado en la roca, testigos firmes de una verdad sin tregua, el siervo que carga con el dolor del mundo.
[Estrofa]
Nuestras manos conocen el peso del mandato y el dolor de sufrir entre las naciones, sin coronas de oro pero con la frente en alto, cruzamos desiertos sembrando la esperanza.
El llamado resuena en lo profundo del alma como un eco de trueno en la montaña, somos la estirpe que no conoce el ocaso, somos su pueblo que atiende a su llamado.
Coro:
Somos luz que desgarra la densa penumbra, fuego sagrado que devora la fría quietud, carne viva dónde habita la fe más pura, hijos del Elohim cuyo grito nos despierta. Somos su pueblo labrado en la roca, testigos firmes de una verdad sin tregua, el siervo que carga... Con el dolor del mundo.