[Intro]
Yeah...
A veces el amor no llega haciendo ruido...
A veces llega despacio...
Y cuando se va...
Es cuando entiendes todo...
[Verso 1]
Había una niña soñando con castillos en el viento,
dibujando en su cabeza un perfecto sentimiento,
quería un tipo imposible, de mirada desafiante,
que llegara como tormenta y cambiara el mundo al instante.
Imaginaba películas, escenas de fantasía,
corazones acelerados, noches llenas de poesía,
pero el destino es extraño cuando mueve sus piezas,
porque a veces la verdad no viene envuelta en grandezas.
Y apareció Leo, sin fuegos ni artificios,
sin promesas imposibles ni discursos ficticios,
solo un hombre que cuidaba cada parte de su esencia,
que demostraba amor real con su simple presencia.
Le escribía en madrugadas deseándole buenos sueños,
guardaba cada detalle, los más grandes y pequeños,
aprendió sus melodías, sus silencios y temores,
conocía sus heridas sin tocar los moretones.
[Pre-Coro]
Pero ella esperaba rayos
[Verso 2]
La lluvia caía suave cuando él se acercó sin ruido,
cierro los ojos y siento que el mundo se ha hecho suyo,
no fue magia repentina, fue calma que fue creciendo,
un refugio discreto, un latido contando su destino.
Entre palabras simples, encontró un hogar en su abrazo,
no hizo promesas grandes, solo un pacto de cuidado,
el silencio mostró más verdad que mil discursos extravagantes,
y ese silencio dijo: aquí me quedo, aquí te cuido.
[Pre-Coro]
Pero ella aprendió a esperar con paciencia tombada
[Chorus]
El ruido del silencio cuando te llama sin ruido,
la ternura que aparece en lo mínimo compartido.
Es Leo, es él, es el refugio en la tormenta,
un amor que llega despacio y te reencadena la luna.
[Verso 3]
Si alguna vez el mundo cambia de dirección
y las promesas se vuelven humo en la habitación,
sabré que la calma ya no busca grandes gestos,
porque el cariño real solo necesita dos cuerpos.
[Chorus]
El ruido del silencio cuando te llama sin ruido,
la ternura que aparece en lo mínimo compartido.
Es Leo, es él, es el refugio en la tormenta,
un amor que llega despacio y te reencadena la luna.
[Bridge]
No siempre hace falta un trueno para abrir una puerta,
un susurro basta para entender que somos nosotros.
[Chorus]
El ruido del silencio cuando te llama sin ruido,
la ternura que aparece en lo mínimo compartido.
Es Leo, es él, es el refugio en la tormenta,
un amor que llega despacio y te reencadena la luna.
[Outro]
Y así aprendí a escuchar lo que no se grita,
porque a veces el ruido llega cuando la calma invita.