[Intro]
En agosto duerme el café frío, y yo sigo aquí, esperando un sonido.
La casa respira recuerdos que no se van, Iris, mi silencio te llama.
[Verse 1]
La acústica del conflicto interior golpea como lluvia en un vidrio antiguo,
y tu voz, Iris, es un tambor que no se apaga en la memoria.
Cartas guardadas en un cajón que no se abre; promesas hechas con tinta de invierno,
y en cada esquina de la habitación, tu nombre se desarma en sombras.
[Pre-Chorus]
Siento culpa como una sombra que no quiere salir, pero late con paciencia,
y cada respiración parece un verso que no termina de decirse.
[Chorus]
Iris, donde quedó tu voz entre el café frío y el agosto tardío?
Prometí un regreso que nunca llega, y el reloj se quedó sin querer avanzar.
Si la nostalgia fuera un mapa, te volvería a cruzar, aunque el camino esté roto,
porque todavía guardo tus palabras entre los pliegues del corazón.
[Verse 2]
Las cartas escritas en silencio se vuelven pájaros cautivos en la mesa,
y cada firma parece un punto que no se atreve a terminar.
La culpa me persigue por los errores que no sanan, por el adiós que se hizo raíz,
mientras el deseo de volver a oírte se disfraza de rumor en la voz del viento.
[Pre-Chorus]
Queda la esperanza como una vela que late entre el humo de lo perdido,
y aunque no haya cartas que vuelvan a cruzar la puerta, sigo esperando.
[Chorus]
Iris, donde quedó tu voz entre el café frío y el agosto tardío?
Prometí un regreso que nunca llega, y el reloj se quedó sin querer avanzar.
Si la nostalgia fuera un mapa, te volvería a cruzar, aunque el camino esté roto,
porque todavía guardo tus palabras entre los pliegues del corazón.
[Bridge]
Tal vez el regreso imaginario ya llegó, solo que no lo veo bailar en la ventana,
y el amor, ambiguo y abierto, se queda esperando a verse reflejado en un último suspiro.
[Chorus]
Iris, donde quedó tu voz entre el café frío y el agosto tardío?
Prometí un regreso que nunca llega, y el reloj se quedó sin querer avanzar.
Si la nostalgia fuera un mapa, te volvería a cruzar, aunque el camino esté roto,
y todavía guardo tus palabras entre los pliegues del corazón.
[Outro]
Quizá mañana el silencio diga si persiste el amor, o si se fue con el verano.
Y en esa duda, Iris, te dejo abierta la puerta para un posible regreso que nunca llega.