[Intro]
La noche se dobla sobre la casa, un susurro de hierro y ceniza.
[Verse 1]
Hablo bajo, hermano mío, con la boca llena de agua salada.
Entre los dedos, un anillo ya gastado, promesas que duelen al nombrarlas.
Tus ojos buscan la verdad y yo busco esconderla, como quien guarda una herida.
Una relación pasada, un secreto que aún arde en la memoria.
La culpa se acuesta en mis hombros, y la culpa te quiere ver como dueño de mi silencio.
[Pre-Chorus]
Si la verdad rompe lo que nos queda, ¿qué queda de nuestra sangre?
Si tu lealtad se mete en la bruma, ¿será tu mano el único faro que conserve la llama?
[Chorus]
Guárdame el silencio, hermano de sangre, hasta que la estrella vuelva a brillar.
Que el miedo no haga temblar la promesa que nos une, hasta que pueda respirar.
No digas lo que la boca resiste a nombrar, que el amor persiste aunque el arrepentimiento cante su final.
[Verse 2]
Ojos que han visto demasiado, sombras en la mesa donde se sirvió la culpa.
Anillos que brillan como ojos en la oscuridad, guardianes de un pacto que no debe romperse.
La noche es un ruego; te suplico que sostengas mi vértigo con tu silencio.
Una estrella en la memoria, un faro que no quiere apagarse, aunque el alma tiemble.
[Pre-Chorus]
Si la verdad desarma lo que nos hizo hermanos, ¿qué de nosotros quedará?
Si persiste la promesa como una cuerda tensa, ¿será el silencio el único modo de salvar?
[Chorus]
Guárdame el silencio, hermano de sangre, hasta que la estrella vuelva a brillar.
Que el miedo no haga temblar la promesa que nos une, hasta que pueda respirar.
No digas lo que la boca resiste a nombrar, que el amor persiste aunque el arrepentimiento cante su final.
[Bridge]
Entre la verdad y la guardia del otro, tú eres la llave que no quiere abrir.
La culpa quiere rompernos, pero la lealtad nos mantiene en el umbral de seguir.
[Chorus]
Guárdame el silencio, hermano de sangre, hasta que la estrella vuelva a brillar.
Que el miedo no haga temblar la promesa que nos une, hasta que pueda respirar.
No digas lo que la boca resiste a nombrar, que el amor persiste aunque el arrepentimiento cante su final.
[Outro]
La estrella sigue ahí, recordándonos que el dolor puede ser pesar y cuidado.
Si algún día la verdad te llama, sé que estarás de pie para sostener mi secreto, para conservar lo amado.