[Intro]
Bell…
[Verse 1]
Si el hierro aprendiera a llorar, lloraría con tus ojos. Y después, como tú, se levantaría hecho corona.
Hubo noches que pesaron como montañas, y en tu pecho un ejército de sombras. Pero entre las grietas de tus lágrimas, Oggún encendió su fragua.
No fuiste la niña que cayó de rodillas: fuiste llama que aprendió a caminar. Cada herida te volvió más valiente, cada ausencia te enseñó a avanzar.
[Verse 2]
Y cuando el mundo dijo: “No puedes”, tu corazón respondió con tambor. Hija de Oggún, guerrera de hierro, tu signo es camino, tu sangre es fulgor.
[Chorus]
Bell, Bell, campana de acero y miel. Tus lágrimas fueron río, pero hoy eres marea y cielo fiel. Bell, Bell, hija del dueño del hierro. Si la vida te dio batallas, tú le devolviste un reinado entero.
[Verse 3]
Te vi renacer entre cenizas, como machete que corta el dolor. Oggún te abrió paso en la manigua y tú le pusiste nombre al valor. No hay noche que apague tu risa, no hay tormenta que quiebre tu fe. Las guerras que un día te hicieron pedazos hoy siguieron su curso.
[Chorus]
Bell, Bell, campana de acero y miel. Tus lágrimas fueron río, pero hoy eres marea y cielo fiel. Bell, Bell, hija del dueño del hierro. Si la vida te dio batallas, tú le devolviste un reinado entero.
[Bridge]
Y cuando el ruido calla, sigues siendo llama que no se apaga, que late en cada paso y en cada historia que cuentas.
[Outro]
Bell, Bell, campana que no se vence. Tu risa es bandera, tu valor es columna de fe. Bell, Bell, hija de hierro y luz. El reino que amaste es el que llevas dentro, y ahí sigue tu poder.