Tu amor es el faro en la tempestad,
la calma que inunda mi necesidad.
No importan las sombras, no importa el temor,
si estoy sostenido por tu gran amor.
(Estrofa)
Te entrego mis días, mi humilde oración,
los trozos quebrados de mi corazón.
Haz en mí tu obra, moldea mi ser,
que en cada latido te pueda obedecer.
(Puente)
Y si el viento sopla fuerte,
y si dudo al caminar,
sé que tu gracia me envuelve,
y tu mano me ha de salvar.
(Final)
Digno eres Tú, Rey de la eternidad,
por siempre te alabo en espíritu y verdad.
Amén.