Decías “no te preocupes”,
que era como una hermana para vos,
yo confiando a ciegas
mientras se caía todo alrededor.
La veía sentada a mi lado,
escuchando mis miedos también,
quién iba a pensar que en silencio
me estaba robando la fe.
No fue solo tu mentira,
fue su mirada también,
la traición duele el doble
cuando viene de alguien que creés.
Decime, ¿era tu mejor amiga
o tu novia escondida en mi cara?
Porque yo te di el corazón
y ella se quedó con lo que faltaba.
No me dolió perderte a vos,
me dolió perderlos a los dos,
la confianza, la verdad
y la versión de mí que creyó en los dos.
Se reían a mis espaldas,
con mi nombre en la conversación,
yo defendiéndolos siempre
mientras me rompían sin razón.
No fue un error, fue traición,
no fue confusión, fue elección,
y el silencio que guardaron
grita más que cualquier explicación.
Decime, ¿era tu mejor amiga
o mi lugar lo ocupó sin culpa?
No se roba un amor
y después se finge inocencia absoluta.
Yo perdí, sí, lo admito,
pero aprendí quiénes no,
porque el amor no engaña
y la amistad no traiciona así, no.
Hoy camino sola, pero en paz,
sin ustedes y sin dudar,
porque perderlos a ambos
fue la forma más dura
de volverme leal a mí misma.