[Verso 1 - Voz masculina potente]
En mi mente estoy de pie en mil novecientos setenta y seis.
Frente al Lago Negro, plantándole cara a esos chicos.
De dieciséis años y jugando a ser valientes.
Tocando este teclado con pura rabia.
¡Ya dejen a mi padre en paz, búsquense una vida!
Mil novecientos noventa y cinco desde mis ojos café miel,
viendo su pasado lleno de mentiras.
[Verso 2 - Voz sarcástica, encarándo a los adolescentes]
Me da risa ver a quiénes elevan,
en un pedestal hecho de puras mentiras.
El gran Albus con su mirada bondadosa,
y la tía Minnie aplaudiendo la crueldad.
James y Sirius jamás maduraron,
ahogándose aquí mismo en su propio lodo.
Y Lily tan cegada por la luz,
dejando morir su propio juicio.
[Coro - Explosión emocional, ritmos intensos de piano, Salomón baila dramáticamente junto al agua, riendo con amargura]
¡Escuchen mi voz junto al lago!
¡Dejen de meterse con él!
¡A mi padre nadie lo vuelve a pisotear!
Solo un títere atado a los hilos del destino,
atrapado en su tablero de odio.
¡Papá, debiste verlo antes de caer!
Manejaron tu propia forma de ser.
[Puente - Solo de teclado caótico, voz teatral]
Aceptaste el odio como el pan de cada día,
en vez de romper la cadena.
La cadena que te dominó desde que naciste,
un libreto barato en esta tierra.
Mírame bailar en la decadencia,
gritando lo que ellos temen decir.
[Coro - Máxima potencia del piano, voces con eco hacia el pasado]
¡Ya dejen a mi padre en paz!
¡Su herida es mi herida!
¡Su madurez se quedó perdida!
¡Albus, Minnie, quédense con su altar!
¡Este piano no va a parar!
¡No más títeres del rencor!
¡Salomón canta con fuerza!
[Outro - Risa sarcástica, el piano se desvanece]
Ojos café miel en mil novecientos noventa y cinco...
Viendo el Lago Negro de mil novecientos setenta y seis...
Solo un piano, solo mi voz.
No más hilos, no queda opción.