[Intro]
Susurros de infancia se despiertan al viento,
manos pequeñas, un mundo por descubrir.
[Verse 1]
Caminábamos descalzos por la vereda del tiempo,
tu voz era mapa cuando no sabía dónde ir.
Con cada roce de tus palabras aprendí a escuchar,
que el coraje nace de un abrazo y un perdón sin fin.
[Pre-Chorus]
Y en la quietud de la noche, tus ojos fueron faro,
enseñanzas simples que aún me guían hoy.
[Chorus]
Gracias por la paciencia que plantó mi ser,
por cada tarde de esfuerzo que me hizo crecer.
Hoy entiendo tu peso, tu amor sin confín,
eres mi refugio, mi razón de vivir.
[Verse 2]
La inocencia se fue dibujando en mi piel,
con la vergüenza de tantas preguntas sin contestar.
Pero tu ejemplo fue el faro en mi amanecer,
sacrificio compartido que me enseñó a soñar.
[Pre-Chorus]
Cuando hizo falta el valor, tu voz volvió a hablar,
y el miedo se desvió hacia un nuevo andar.
[Chorus]
Gracias por la paciencia que plantó mi ser,
por cada tarde de esfuerzo que me hizo crecer.
Hoy entiendo tu peso, tu amor sin confín,
eres mi refugio, mi razón de vivir.
[Bridge]
En cada logro llevas tu nombre sin decir,
en cada caída tu mano vuelve a sostener.
Y si la vida me pone a prueba otra vez,
serás aliento, serás mi red de deber.
[Chorus]
Gracias por la paciencia que plantó mi ser,
por cada tarde de esfuerzo que me hizo crecer.
Hoy entiendo tu peso, tu amor sin confín,
es mi refugio, mi razón de vivir.
[Outro]
Que el tiempo no apague lo que nos dio la infancia,
tu guía permanece, presente en mi caminar.
Y te debo la fuerza de mi humildad y fe.
Gracias, papá, por siempre estar.