Reloj de Arena Inversa
(Verso 1)
Prefiero tu desorden a cualquier ciudad perfecta,
tu voz despeinada cuando el sueño aún te aprieta.
No hace falta que el mundo se detenga por nosotros,
me basta con que el mundo no nos mire a los ojos.
(Pre-coro)
Hay una calma extraña en el roce de tu abrigo,
un refugio que inventas sin saber que estás conmigo.
(Coro)
Es un amor de cocina, de domingos y de esperas,
de los que no se anuncian, ni cruzan las fronteras.
No te quiero en un verso de métrica sagrada,
te quiero en el silencio de nuestra almohada.
Donde el tiempo no corre, se queda en la entrada.
(Verso 2)
Me gusta que me cuentes lo que nadie más escucha,
tus miedos pequeños y tu sombra en la lucha.
Que no somos perfectos, ya lo sabe el espejo,
pero qué bien nos queda este amor de reflejo.
(Puente)
Si la vida es un ruido que nunca se apaga,
tú eres la pausa que el alma me regala.
(Coro)
Es un amor de cocina, de domingos y de esperas,
de los que no se anuncian, ni cruzan las fronteras.
No te quiero en un verso de métrica sagrada,
te quiero en el silencio de nuestra almohada.
(Outro)
Sin rimas forzadas.
Solo tu mano.
Solo mi calma.
Mañana... otra vez.