Desde niña me enamoré de Chivas. Recuerdo ver su playera en casa de unos amigos, leer sobre el equipo en el periódico y emocionarme al ver los partidos en la televisión. Admiraba a jugadores como Omar Arellano y el Venado Medina, y también me impresionaba la pasión de su afición.Con el paso de los años, ese cariño se convirtió en un amor incondicional. Chivas me ha acompañado en alegrías, derrotas, campeonatos y momentos inolvidables. No es solo un equipo de fútbol, es una parte importante de mi vida.Hoy, como desde niña, sigo sintiendo el mismo orgullo de ser rojiblanca. Porque el amor por Chivas no se explica, se siente. Y ese sentimiento me acompañará siempre.¡Vamos, Chivas, hoy y siempre!Desde niña te enamoraste de Chivas al ver sus colores, su historia, sus jugadores y la pasión de su afición. Lo que comenzó como una simple admiración se convirtió en un amor incondicional que ha crecido contigo a lo largo de los años.Has celebrado triunfos, sufrido derrotas y vivido momentos inolvidables siempre con el corazón rojiblanco. Chivas no es solo un equipo para ti; es una pasión que forma parte de tu historia, de tus recuerdos y de tu identidad.Tu amor por el Rebaño Sagrado nació en la infancia y sigue más fuerte que nunca. Porque ser de Chivas no es una moda ni una elección pasajera: es un sentimiento que se lleva en el alma y que permanece para siempre.Tu amor por el Rebaño Sagrado nació en la infancia y sigue más fuerte que nunca. Porque ser de Chivas no es una moda ni una elección pasajera: es un sentimiento que se lleva en el alma y que permanece para siempre.¡Yeraldi, que nunca deje de latir tu corazón rojiblanco! ¡Vamos Chivas, hoy, mañana y siempre!