Dos voces, al alba, se encontraron
Una de canto roto, otra de silencio guardado
En el primer roce, el bosque se detuvo
En su verdad, no en su risa
Ella, con ojos grises como la tormenta
Él, con raíces que sabían sostener lo frágil
Su amor no era grito, ni fuego, ni guerra
Sino el modo en que el viento se dobla al pasar entre ellos
Ella le dio una nota de su canción
Él le ofreció una raíz de su silencio
Juntos hicieron que la tierra se volviera fértil
Para lo que nadie creía posible
Ella, con ojos grises como la tormenta
Él, con raíces que sabían sostener lo frágil
Su amor no era grito, ni fuego, ni guerra
Sino el modo en que el viento se dobla al pasar entre ellos
Cuando ella se marchó, él la esperó sin hablar
Creciendo un jardín en su pecho, con rosas de paciencia
Y cuando ella volvió, él extendió su sombra
Como refugio, y ella cantó la primera nota
Ella, con ojos grises como la tormenta
Él, con raíces que sabían sostener lo frágil
Su amor no era grito, ni fuego, ni guerra
Sino el modo en que el viento se dobla al pasar entre ellos
Dos voces que el viento no separa
Dos luces que el mismo aire enciende
Su amor es el eco que vive en el barro
La primera nota de una canción que ya no necesita ser cantada...