Bajo el rumor de la cascada,
te encontré sin buscarte,
entre el verde de la montaña
y la luz que quiso abrazarte.
El agua caía cantando,
como un duende enamorado,
y en tus ojos descubrí
el lugar que había soñado.
Y si el mundo se detiene,
que se detenga aquí,
que mientras tú me beses
no necesito más de ti.
Ay, amor, qué bonito quererte,
con el alma desnuda y la piel,
que la luna nos mire de frente
y el río nos lleve también.
Ay, amor, qué locura encontrarte,
qué destino más dulce los dos,
si la vida me vuelve a preguntarte,
yo le digo que sí a tu corazón.
Tus manos sobre mi cintura,
mi corazón por seguirte,
y aquella tarde entre la bruma
parecía hecha para quererte.
La baranda guardó nuestro abrazo,
los árboles fueron testigos,
y hasta el agua cambió su compás
cuando te quedaste conmigo.
Ay, qué pena si pasa la vida
y este instante se vuelve recuerdo,
yo prefiero quedarme contigo
donde el agua se mezcla con fuego.
Ole, mi amor,
ole tu mirada,
que por ti mi corazón
se vuelve guitarra.
Ay, amor, qué bonito quererte,
con el alma desnuda y la piel,
que la luna nos mire de frente
y la noche nos vuelva a envolver.
Ay, amor, si este sueño termina,
que me encuentre abrazado a tu voz,
porque hay besos que duran un día
y hay amores que duran un millón.
Agüita que cae,
llévame contigo,
que donde tú estés, mi vida,
yo quiero estar contigo.
Agüita que canta,
testigo de los dos…
que entre besos y cascadas
nos encontró el amor.