En el silencio del campo
cuando amanece el lucero,
pienso en tus ojos café
que me alumbran más que el cielo.
Son como mate bien hecho,
como el café en la mañana,
calientan mi pecho frío
y me endulzan el alma.
Tus ojos color otoño,
profundos como el pampero,
tienen gusto a madrugada
y perfume a compañero.
Si los miro me despierto
como al primer sorbo ardiente,
sos mi costumbre más linda,
mi amor firme y valiente.
Sos Mencho, bien de tu tierra,
con orgullo y con honor,
de palabra firme y justa,
de mirada con valor.
Y a mí me enamora eso,
tu forma de ser tan cierta,
tu abrazo fuerte y seguro
cuando el mundo se me aprieta.
Mencho de alma sincera,
de esos que no se doblegan,
que aman con todo el pecho
y por lo suyo se juegan.
Yo me quedo a tu ladito,
como sombra en el camino,
porque encontré en tu mirada
mi hogar y mi destino.
Si el tiempo arrea los años
como tropilla en el viento,
yo quiero ensillar mi vida
junto a vos en todo momento.
Pasar el resto a tu lado,
bajo el sol o bajo el frío,
que tus ojos sean mi casa
y tu abrazo mi rocío.
Que cuando llegue la noche
y el fogón quede encendido,
me mires con esos ojos
color café recién molido.
Y yo, gaucha enamorada,
te juro sin titubear:
que sos el amor de mi vida
y no te pienso soltar.