EL MANUSCRITO QUE QUEMÉ
(Verso 1)
Todo empezó entre páginas de un romance prohibido,
tú eras el único que parecía haberme entendido.
Me hablabas de mafia, de oscuridad y de fe,
y yo, que no creo en cuentos, en tus redes me enredé.
Te convertí en mi centro, en mi única obsesión,
pusiste tu cara en mi funda y en mi contraseña tu dirección.
Te quise tanto que te escribí un libro entero,
robando tus gestos para crear un caballero,
sin saber que el real era un cobarde sin honor,
que solo sabía alimentarse de mi propio dolor.
(Verso 2)
Me tenías diciendo "sí" como una niña pequeña,
borrando mi orgullo, perdiendo cada seña.
Yo, la que no rinde cuentas, la que tiene el control,
terminé buscando en tu sombra un poquito de sol.
Te escribí una carta, rompí mi ley de no ser cursi,
quería entregarte mi alma en un impulso de "mercy".
Me volví subnormal hablando para gustarte,
mientras tú solo buscabas formas de desarmarte.
(Verso 3)
Llegó el día en clase, el examen de mi lealtad,
Nicolás me quería, me ofrecía su verdad.
Fui a pedirte consejo, te puse en un pedestal,
y me dijiste: "no aceptes, te quiero como hermana", fatal.
Y entonces las "amigas", con su excusa de Coca-Cola,
soltaron el veneno, me dejaron ahí, sola.
Confesaron mis celos, que tus besos me elevaban,
me desnudaron frente a todos mientras ellas se burlaban.
Me pediste que me quedara y me quedé por idiota,
viendo cómo mi dignidad se volvía una nota rota.
(Coro)
¿Por qué ella sí y yo no? ¿Qué carajos me faltó?
Si fui yo la que el guion de tu vida reconstruyó.
Soy el maldito reemplazo, el plan B de tu inventario,
la que te escucha las penas y te reza el rosario.
Me siento una estúpida, una extra en tu ficción,
regalando mi vida por tu falsa atención.
Soy la incondicional, la que nunca estará,
mientras tú me usas y ella todo se lo llevará.
(Verso 4)
El profesor habló, dijo que eras "mala influencia",
mi mamá me quitó el móvil, perdió la paciencia.
Y yo, que no le ruego a nadie, que no sé suplicar,
me vi de rodillas, llo