(Verso 1)
Te veo caminar con el mundo en la espalda
sonríes al frente, aunque el alma te valga.
Eres el roble que nunca se dobla
la pieza perfecta que a todos nos sobra.
Pero en tus silencios escucho el crujido
de un corazón que se siente fundido.
(Verso 2)
Admiro tu fuego, tu garra y tu acero
pero el peso que llevas es demasiado, compañero.
Dices "estoy bien" como quien reza un salmo
mientras por dentro te falta la calma.
No es necesario ser siempre un gigante
el camino es muy largo y el aire quemante.
(Coro)
¡Suelta el escudo! No tienes que ganar hoy
déjame ver quién eres, no lo que doy.
Ser fuerte no es nunca sentir el dolor
es saber que rendirse también es valor.
No te voy a juzgar si te mueres de miedo
estoy aquí afuera, pon tu mano en mi dedo.
(Puente)
¡Incluso el cielo se cansa de brillar!
¡Incluso el océano tiene que descansar!
No eres una máquina, no eres de metal
esa fuerza que finges... ¡te va a hacer mal!
¡Te va a hacer mal!
(Coro Final)
¡Suelta el escudo! No tienes que ganar hoy
déjame ver quién eres, no lo que doy.
Ser fuerte no es nunca sentir el dolor
es saber que rendirse también es valor.
No te voy a juzgar si te mueres de miedo
estoy aquí abajo... y si caes, yo me quedo.
(Outro)
Mírame a los ojos...
ya no hay que fingir.
Ser humano es lo único...
que tienes que cumplir.