(Verso 1)
En Guanabacoa nació mi sueño,
una tarde de sol y de amor,
a las dos y media llegaste a mi vida,
cuando yo apenas sabía quién era yo.
Tenía dieciséis años solamente,
dejaba de ser niña por ti,
con un niño en mis brazos aprendí
lo que es amar hasta el fin.
Tres días después llegó el silencio,
y tu padre se marchó de aquí,
pero Dios puso manos benditas,
tus abuelos cuidaron de ti.
(Coro)
Mi pequeño rey, mi niño querido,
mi primer abrazo, mi primer amor,
tú fuiste mi fuerza en los días difíciles,
mi compañero de mi corazón.
Aunque la vida nos puso distancia,
aunque lloramos la separación,
nunca hubo un solo día en mi vida
en que no estuvieras dentro de mi corazón.
(Verso 2)
Cuando volvimos a mi pueblito,
la vida nos quiso probar,
hubo noches de pocas respuestas
y un poquito de comida para esperar.
Mientras tú dormías yo lloraba en silencio,
por no poder darte mucho más,
pero al despertar te daba mi sonrisa
para que no vieras mi soledad.
Éramos tú y yo contra el mundo,
dos corazones aprendiendo a luchar,
tú eras mi refugio y mi alegría,
mi motivo para continuar.
(Puente)
Llegó el momento más difícil de mi vida,
cuando tuve que dejarte partir,
llevarte con tus abuelos fue doloroso,
pero era lo mejor para ti.
Sé que sentiste mi ausencia, mi niño,
y yo sentí tu falta también,
pero una madre hace sacrificios
por ver a sus hijos estar bien.
(Coro final)
Mi pequeño rey, nunca lo olvides,
tu mamá te ha amado siempre así,
aunque pasen los años y haya distancia,
sigues viviendo dentro de mí.
Después llegó Julio a mi camino,
y llegaron tus hermanos también,
pero tú fuiste mi primer milagro,
mi pequeño bebé por siempre, mi rey.
Si algún día la vida nos separa,
mi amor te seguirá buscando,
porque un hijo nunca se pierde,
vive en el alma de quien lo ha amado.
(Final)
Lázaro Alejandro, mi niño querido…
eres mi primer sueño, mi primera canción.
Tu mamá te ama por siempre,
con toda su alma y su corazón.