[Intro]
Susurros de memoria abren el alma a la orilla del tiempo.
[Verse 1]
Rosa Casas camina en la sala de los días que ya no están, pero laten en el aire.
Sus dedos tocan fotos, risas que vuelven como faros al anochecer;
miembros de una familia que carga el silencio con ternura, y un nombre que vuelvo a pronunciar: Crispirín.
[Pre-Chorus]
En cada recuerdo, un motivo para respirar más despacio, para agradecer primero.
[Chorus]
Recuerdos que brillan, aquí en el pecho, guían mi presente con luz de ayer.
Mi casa se llena de risas que no se apagan, y el corazón aprende a crecer.
Puedo ver el agua dorada del atardecer reflejar lo que fui y lo que quiero ser.
La paz se queda en el alma, y la gratitud me sirve de fe.
[Verse 2]
Entre amigas que sostienen mis dudas con abrazos largos y sinceros,
reconozco el valor de caminar juntas, paso a paso, sin miedo a volver a empezar.
Crispirín, con su risa simple, me recuerda que la esperanza también es juego.
[Pre-Chorus]
Cada historia compartida es una vela que no se apaga, que me ancla al bien.
[Chorus]
Recuerdos que brillan, aquí en el pecho, guían mi presente con luz de ayer.
Mi casa se llena de risas que no se apagan, y el corazón aprende a crecer.
Puedo ver el agua dorada del atardecer reflejar lo que fui y lo que quiero ser.
La paz se queda en el alma, y la gratitud me sirve de fe.
[Bridge]
Si la melancolía asoma, la invito a quedarse un instante y luego dejarla pasar,
porque cada memoria trae una semilla de alegría que florece en mi caminar.
[Chorus]
Recuerdos que brillan, aquí en el pecho, guían mi presente con luz de ayer.
Mi casa se cierra en un abrazo que entiende mi dolor y mi saber.
Puedo ver el agua dorada del atardecer reflejar lo que fui y lo que quiero ser.
La paz se queda en el alma, y la gratitud me sirve de fe.
[Outro]
La tarde se apaga lentamente, pero el brillo persiste, iluminando este amanecer interior.