[Intro]
Cuentan las cuerdas del gavilán, en una sala de humo y cobre;
Avilés, el sorullo, prende la noche con sujete de acero.
[Verse 1]
En los monitores late un corazón de latón, recuerdos que aún hacen ruido,
la banda ruge como tormenta en el rancho, el bajo canta lo querido.
La mezcladora suelta balas de tono, dispara con precisión,
pero cada nota que sube es un amigo que se apaga en la habitación.
[Chorus]
Últimas noches, bajo luces cansadas, se apaga el faro de su voz,
una carrera que se alcanza y se queda corta, con sabor a miedo y gloria.
La música llega al borde, y él se aferra al último acorde,
un logro que duele, una pérdida que enseña su memoria.
[Verse 2]
El pueblito sercano guarda sus secretos en el polvo de su radio es EL CUMBIAS
Enrique López Acosta, el patrón, mira desde una foto en la granja.
Entre mezclas y recuerdos, juventud que fue chispa y fervor,
Avilés busca en cada mezcla la pureza que el tiempo borró.
[Pre-Chorus]
La metralleta de perfil ya no es ruido, es un susurro de plástico y cobre;
cada golpe de fader, un susto del pasado que vuelve.
[Chorus]
Últimas noches, bajo luces cansadas, se apaga el faro de su voz,
una carrera que se alcanza y se queda corta, con sabor a miedo y gloria.
La música llega al borde, y él se aferra al último acorde,
un logro que duele, una pérdida que enseña su memoria.
[Bridge]
Si el néctar de la calle es veneno suave, que sirva de despedida,
que en el último beat se oiga el latido de una vida que no se rinde.
[Chorus]
Últimas noches, bajo luces cansadas, se apaga el faro de su voz,
una carrera que se alcanza y se queda corta, con sabor a miedo y gloria.
La música llega al borde, y él se aferra al último acorde,
un logro que duele, una pérdida que enseña su memoria.
[Outro]
Cierre de sesión: silencio en la sala, el rumor queda como un testigo,
Avilés, el sorullo de sombras, guarda su mito en el ruido.