[Intro]
En la ciudad de Susa, en un palacio de murallas altas, empezó la historia de Ester, una joven que esperaba un destino.
[Verse 1]
Ester, orfa entre mil rostros, vivía con su tío Mardoqueo, tratando de entender las reglas del rey. Un día, llegó la orden: “elijan a la reina”. Ella guardó silencio, pero su coraje habló primero.
[Pre-Chorus]
No era poder lo que buscaba, era cuidado por su pueblo, una promesa que brillaba como una lámpara en la oscuridad.
[Chorus]
Ester escucha, Ester resiste, su valor no se dobla ante el miedo. Con astucia y fe, salva a su gente, y su nombre queda en la historia como un faro de esperanza.
[Verse 2]
Haman planea la perdición de los judíos; Mardoqueo pide ayudar a Ester. Ella duda, teme las consecuencias, pero decide hablar ante el rey, aun sabiendo el riesgo.
[Pre-Chorus]
“Si perezco, perezco; si muero, muero”, dice la niña que creció en casa de la fe. Su voz atraviesa el silencio como una vela en la noche.
[Chorus]
Ester escucha, Ester resiste, su valor no se dobla ante el miedo. Con astucia y fe, salva a su gente, y su nombre queda en la historia como un faro de esperanza.
[Bridge]
La reina que no buscaba poder se convierte en defensa; la valentía no es violencia, es decir la verdad cuando duele. Sus palabras tejen un decreto de salvación.
[Chorus]
Ester escucha, Ester resiste, su valor no se dobla ante el miedo. Con astucia y fe, salva a su gente, y su nombre queda en la historia como un faro de esperanza.
[Outro]
Así termina el relato de Ester: no de reinos, sino de coraje; no de Corona, sino de compasión. Y en cada recuerdo, una lección de valentía para todos los que se atreven a hablar cuando nadie quiere escuchar.