(Verso 1)
El silencio en la casa tiene tu nombre, Isabel,
se siente en el vacío de la cama y en mi piel.
Dices que el fuego se apagó, que ya no queda nada,
que el amor se te escapó en una madrugada.
Me pides que me marche, que acepte este final,
pero soltar tu mano para mí es un acto letal.
(Pre-coro)
Tú ya cerraste la puerta y tiraste la llave al mar,
pero yo sigo afuera, esperando verte regresar.
Me dices que no sientes, que tu pecho está desierto,
mientras yo sigo vivo en un amor que llamas muerto.
(Coro)
¡Y cómo duele! Te extraño, Isabel, te extraño tanto,
que mi nombre, Yorgenis, se ahoga en este llanto.
Tú ya me olvidaste, tú ya te has partido,
pero yo no me muevo, yo me quedo aquí contigo.
Aunque no me ames, aunque no me nombres,
aquí sigue el último de todos tus hombres.
(Verso 2)
Me miras con piedad y eso me quema el corazón,
buscas palabras suaves para darme la razón.
Dices que no es mi culpa, que el tiempo lo decidió,
pero fuiste mi mundo y el mundo se me derrumbó.
¿Cómo se deja de amar a quien te dio la vida?
Yo no sé caminar si no encuentro tu salida.
(Puente)
Isabel, mi nombre suena triste si no lo dices tú,
Yorgenis se deshace sin tu sombra y sin tu luz.
Vete si quieres, vuela lejos, busca tu libertad,
que yo seré el guardián de nuestra vieja voluntad.
(Coro)
¡Y cómo duele! Te extraño, Isabel, te extraño tanto,
que mi nombre, Yorgenis, se ahoga en este llanto.
Tú ya me olvidaste, tú ya te has partido,
pero yo no me muevo, yo me quedo aquí contigo.
Aunque no me ames, aunque no me nombres,
aquí sigue el último de todos tus hombres.
(Outro)
Te extraño... aunque estés frente a mí.
Isabel, yo no me rindo...
Aunque tú ya te hayas ido.