[Intro]
En la ciudad de concreto aparece una amiga hecha de brillo y gel,
una slime verde, pegajosa y fiel, que no sabe de reglas pero sabe de ti.
[Verse 1]
La gente pasa rápido, yo voy lento con mi extraña amiga,
un ser que se estira y se pregunta por la luna compartida.
Entre risas y miradas, aprendemos a tolerar lo imposible,
que lo cotidiano puede caber en un abrazo de color irreverente.
[Chorus]
Nos miramos distinto, y así aprendemos a entender,
que la fantasía puede caminar al lado de lo real sin temblar.
Ella se pega a mis cosas, yo la dejo estar,
una amistad improbable que sabe de verdad abrazar.
[Verse 2]
Cosas pegajosas de la vida, pegamento para la soledad,
ella cubre mis días grises con una capa de humedad de verdad.
Entre charcos de curiosidad y risas que no pueden mentir,
descubro que aceptar lo extraño es aprender a vivir.
[Chorus]
Nos miramos distinto, y así aprendemos a entender,
que la fantasía puede caminar al lado de lo real sin temblar.
Ella se pega a mis cosas, yo la dejo estar,
una amistad improbable que sabe de verdad abrazar.
[Bridge]
Si el mundo se deshilacha, ella mantiene la forma,
con paciencia de gel y ganas de descubrir.
A veces lo raro es la casa que nos acoge mejor,
y en cada beso pegajoso empieza a latir nuestro tejido interior.
[Chorus]
Nos miramos distinto, y así aprendemos a entender,
que la fantasía puede caminar al lado de lo real sin temblar.
Ella se pega a mis cosas, yo la dejo estar,
una amistad imposible que sabe de verdad abrazar.
[Outro]
Y si alguna vez el color se escurre, seguimos aquí, pegados, fieles,
dos mundos que se acompañan, una vida que sabe a esperanza verde.