[Intro]
En la fe, se levanta un viento antiguo, un manto que arde sin consumir.
[Verse 1]
Elías avanza con el valor que no se inclina ante el miedo, ante Jezabel, su nombre brilla en la roca.
La fe es su ancla, la llama de su ira se transforma en obediencia que escucha al Señor.
Con firmeza confronta a Baal, derriba la idolatría en un susurro de verdad.
[Pre-Chorus]
“Dios, ¿dónde estás?” – y la respuesta no es trueno, sino silencio sagrado.
[Chorus]
El Cielo habla a través del humo y la voz del trueno, y la fe se eleva cuando el corazón obedece.
Protegido por la gloria que desciende desde lo infinito, Elías se sostiene.
Rinde la idolatría ante el único Dios, que no falla, que es fuente de poder y paz.
[Verse 2]
Huida al desierto, camino solitario, y allí cuervos traen pan para su necesidad.
Escucha en el silencio: una presencia que no grita, pero guía con claridad de luna.
Cada paso, un pacto de fidelidad; cada latido, un faro que apunta a la verdad eterna.
[Pre-Chorus]
La soledad se llena de fuego suave, la voz interior se vuelve rugido de fe.
[Chorus]
El Cielo habla a través del humo y la voz del trueno, y la fe se eleva cuando el corazón obedece.
Protegido por la gloria que desciende desde lo infinito, Elías se sostiene.
Rinde la idolatría ante el único Dios, que no falla, que es fuente de poder y paz.
[Bridge]
Viene un torbellino de gloria, desde el cielo sin fin, donde la debilidad se convierte en fortaleza.
La presencia divina rodea, y la misión se revela en ternura y majestad.
[Chorus]
El Cielo habla a través del humo y la voz del trueno, y la fe se eleva cuando el corazón obedece.
Protegido por la gloria que desciende desde lo infinito, Elías se sostiene.
Rinde la idolatría ante el único Dios, que no falla, que es fuente de poder y paz.
[Outro]
Con el rugido de la gloria, su camino se abre hacia la eternidad; la grandeza de Dios se revela en su debilidad.