[Intro]
Luz tenue cae sobre el sendero antiguo, susurro de hojas en calma.
[Verse 1]
Camino por el bosque, respiro profundo, dejo que el miedo se despoje de mi espalda.
La bruma se cuela entre los pinos, dibuja sombras que susurran promesas de paz.
Troncos viejos guardan historias; el musgo abraza mis dudas y las vuelve vidrio.
Cada paso parece un latido que dice: aquí hay refugio, aquí hay hogar.
[Chorus]
Suelto el ruido, encuentro el silencio que me habla, suave y fiel.
La luz se hace pecho y me cubre, como una casa en la que caben dos.
Con la naturaleza al lado, aprendo a respirar sin prisas, a creer en el mañana.
[Verse 2]
La brisa trae un murmullo claro, un hilo de agua que limpia y guía.
El bosque me mira con paciencia; los pinos se inclinan para dejarme pasar.
Acepto la libertad de estar aquí, la quietud que empuja a mirar hacia adelante.
Entre troncos y musgo descubro un mapa antiguo: mi propio hogar interior.
[Chorus]
Suelto el ruido, encuentro el silencio que me habla, suave y fiel.
La luz se hace pecho y me cubre, como una casa en la que caben dos.
Con la naturaleza al lado, aprendo a respirar sin prisas, a creer en el mañana.
[Bridge]
Si la noche cae, la bruma es lámpara y camino; si amanecer, la claridad guarda mi nombre.
Con cada paso voy tejiendo un refugio que nadie puede quitar: paz que perdura.
[Chorus]
Suelto el ruido, encuentro el silencio que me habla, suave y fiel.
La luz se hace pecho y me cubre, como una casa en la que caben dos.
Con la naturaleza al lado, aprendo a respirar sin prisas, a creer en el mañana.
[Outro]
Al final del sendero, la quietud se queda conmigo como un hogar luminoso.
La bruma se disipa, pero la calma permanece, un coro de paz que late dentro.