[Intro]
Susurro de viento, cierra los ojos, escucha.
[Verse 1]
En la orilla del cielo, la quena respira: flauta de piedra, voz ancestral.
El río de la puna canta, NADAL, su eco sube y baja, como un latido del mundo.
Un águila despierta, su sombra dibuja el aire, lento y claro en la aurora.
[Pre-Chorus]
Silencio que se abre, se llena de plumas de rumor antiguo.
[Chorus]
Quena y águila hablan en un solo latido, resuenan en la cumbre con la memoria del río.
La inmensidad escucha, el alma se aquieta, el alba susurra: aquí estoy.
[Verse 2]
La distancia es un río de brasa fría, pero la mirada encuentra un camino de paz.
Piedras y nubes hacen un mapa, donde cada nota es un paso hacia lo sagrado.
El eco responde desde la roca, devolviendo una promesa de silencio.
[Pre-Chorus]
Susurros que suben, se agrandan como alas en la escarcha.
[Chorus]
Quena y águila hablan en un solo latido, resuenan en la cumbre con la memoria del río.
La inmensidad escucha, el alma se aquieta, el alba susurra: aquí estoy.
[Bridge]
Entre los picos brilla una ruta de luz, un puente de aire que recuerda respirar profundo.
[Chorus]
Quena y águila hablan en un solo latido, resuenan en la cumbre con la memoria del río.
La inmensidad escucha, el alma se aquieta, el alba susurra: aquí estoy.
[Outro]
Cierra la mañana, quedan notas en el viento como nieve que no se derrite.
La quietud se queda, eternamente presente en las alturas.