[Intro]
La ciudad respira lento, el día apenas empieza a moverse.
[Verse 1]
Un joven con cadena roja y un colgante escucha el tráfico que pasa, suave.
Se sienta junto a bloques de cemento, con ojos que guardan historias pequeñas.
La bala de la rutina intenta vencerlo, pero él respira y se sostienen sus ganas.
Su pulso late como un martillo que nunca se rinde ante la lluvia.
[Pre-Chorus]
Sé que duele el peso de cada día, pero dentro late una llama clara.
[Chorus]
Todo cabe en su pecho: vida, fuerza y esperanza,
una cuerda roja que ilumina la espalda cansada.
Si la calle es brava, él la mira y avanza con calma,
porque la vida se teje en silencio, día a día, con mano de niña.
[Verse 2]
Entre grietas y risas de niños, él guarda una promesa sencilla:
que la tormenta no borre su risa, que su nombre siga en la ventana.
El colgante tiembla suave como una cuerda de guitarra,
y cada respiro es un paso que dice “aquí estoy” sin pedir permiso.
[Pre-Chorus]
Aunque el mundo grite, su verdad se escucha en el callejón.
[Chorus]
Todo cabe en su pecho: vida, fuerza y esperanza,
una cuerda roja que ilumina la espalda cansada.
Si la calle es brava, él la mira y avanza con calma,
porque la vida se teje en silencio, día a día, con mano de niña.
[Bridge]
Puede parecer poco lo que trae, pero brilla como faro en la noche,
una chispa que se niega a apagarse, una historia que no se rompe.
[Chorus]
Todo cabe en su pecho: vida, fuerza y esperanza,
una cuerda roja que ilumina la espalda cansada.
Si la calle es brava, él la mira y avanza con calma,
porque la vida se teje en silencio, día a día, con mano de niña.
[Outro]
Y cuando el sol se esconde, la cadena roja brilla como un sueño viable.
La ciudad, sus bloques, su quietud; todo late en un mismo hilo estable.