(Entrada hablada)
Esta canción es para mis hijos…
para mis padres…
y para todos los sacrificios que hace una madre por amor.
(Verso 1)
Con dieciséis años en la vida,
sin saber lo que vendría,
Dios puso en mis brazos un niño
que sería mi alegría.
Alejandro, mi primer sueño,
mi razón para luchar,
aunque el camino fue difícil,
nunca te dejé de amar.
Hubo días sin comida,
hubo noches de dolor,
pero una madre se hace fuerte
cuando manda el corazón.
(Coro)
Porque ustedes son mis milagros,
mis tres razones de vivir,
la fuerza que me levantaba
cuando no podía seguir.
Son la historia de mi vida,
mi más grande bendición,
tres nombres llevo grabados
para siempre en mi corazón.
(Verso 2)
Cuando tú tenías ocho años,
hijo mío, tuve que aceptar
que mis manos no podían darte
todo lo que necesitabas alcanzar.
Con lágrimas en los ojos
te llevé con tus abuelos,
mi mamá y también mi padre
se convirtieron en tu cielo.
Ellos cuidaron tus pasos,
te dieron amor y calor,
y aunque lejos de mí estabas,
nunca te faltó mi amor.
(Verso 3)
Después la vida me regaló
un nuevo amanecer,
llegó Julio a mi camino
cuando te volví a conocer.
Y llegaron mis dos hijos,
mis regalos del Señor,
Roberto Carlos y Carlos Alejandro,
más pedacitos de amor.
(Puente)
Hoy miro atrás y comprendo
que todo tuvo una razón,
cada lágrima derramada
se convirtió en una canción.
Gracias, mamá y papá,
por haber estado ahí,
por cuidar de mi niño
cuando tuve que partir.
(Coro final)
Porque ustedes son mis milagros,
mi orgullo y mi bendición,
Alejandro, Roberto Carlos,
Carlos Alejandro, mi canción.
No hay riqueza en este mundo
que se compare con ustedes,
porque una madre vive entera
por el amor que sus hijos le tienen.
(Final hablado)
Mis hijos…
siempre serán mi mayor regalo.
Los amo con toda mi alma.