(Verso 1)
Hoy pensé en cocinar para quien fuera,
pero primero pregunté al tío con calma:
"¿Quieres papas amarillas, perico bien hecho,
con tomate y cebolla que yo preparo ya?"
(Estribillo)
Me dijo que sí, lo serví en la mesa,
se sentó a comer sin más pretexto.
Pero en vez de gracias, me dio un regaño:
"¿Por qué no cocinaste para tu hermano también?"
(Verso 2)
"Él no le interesa mi comida, lo sé,
dice que cocino feo, no me cree capaz.
Le he hecho platos muchas veces antes,
y siempre me deja todo sin probar.
No puedo malgastar tiempo ni alimento,
para quien no valora el esfuerzo que doy.
Le dije al hermano: 'No te importa, ¿verdad?',
y a mi tío le respondí de un tirón:
(Estribillo)
"Si vas a reclamar por él de nuevo,
mejor no cocino para ninguno de los dos.
Así se acabó el problema de una vez,
no más discusiones por lo que yo hago."