Soy el reflejo del hombre que madruga en la ciudad
con el sueño entre los ojos y una fe que es de verdad.
Ese mexicano humilde que no se deja vencer
manteniendo la balanza entre el deber y el querer.
Conozco bien el aroma del sudor y del esfuerzo
el sabor de la esperanza que se escribe en cada verso.
Ante la adversidad no hay espacio a la templanza
si la familia es el motor que nos brinda la confianza.
Somos herederos de una casta que no se doblega
que camina por el fuego y que al destino nunca ruega.
Con el amor por los nuestros el mexicano siempre avanza
llevando en el corazón el estandarte de esta alianza.
Somos un pueblo guerrero con un brillo en el camino
forjando con las manos nuestro propio destino.
Ni tormentas ni traiciones detendrán este caudal
México se levanta con un grito universal.
Somos un pueblo guerrero con orgullo y con honor
unidos por la sangre y un espíritu de valor.
Nuestras culturas se juntan en un nudo de coraje
hemos superado sismos y el más duro abordaje.
Invasores extranjeros y traidores de
Somos fuertes por instinto y por pura naturaleza
no bajamos la mirada no agachamos la cabeza.