Te vi llorar de rodillas, te vi besar mis manos,
y yo, como un tonto, te creí todos tus años.
Te di mi techo, mi fe, mi tiempo y mi paciencia,
y tú me diste a cambio una doble existencia.
Una cara pa’ quererme, otra pa’ destrozarme,
una pa’ pedirme, otra pa’ burlarte.
Y yo, que te creía luz, resultaste ser tormenta,
de esas que no avisan, que todo lo revientan.
¡CRUZ DE CARA DURA, SANGRE DE CRISTAL!
ME VENDISTE CUENTO, YO COMPRÉ TU MAL.
LLORASTE EN MI PUERTA, PERO AL DAR LA VUELTA,
TU ALMA DE DOS CARAS ME DEJÓ LA HUELTA.
El bajo retumba como un golpe en la pared,
y el violín se quiebra con el eco de tu ser.
No hay odio en esta rabia, solo un grito contenido,
porque el que ama de verdad no se vuelve tu enemigo.
Pero que quede claro, que esto no es rencor,
es solo el reflejo de tu propio error.
Tú jugaste a dos bandos, yo jugué a ser sincero,
y ahora el que ríe el último no soy yo, pero tampoco te creo.
¡CRUZ DE CARA DURA, SANGRE DE CRISTAL!
ME VENDISTE CUENTO, YO COMPRÉ TU MAL.
LLORASTE EN MI PUERTA, PERO AL DAR LA VUELTA,
TU ALMA DE DOS CARAS ME DEJÓ LA HUELTA.
Así que sigue tu rumbo, que yo sigo el mío,
sin tu teatro, sin tu desvarío.
Y cuando la noche te pida cuenta de tu historia,
recuerda que el que miente dos veces, siempre pierde la memoria.
Porque el que muestra dos caras, dos vidas,
termina sin casa, sin paz, sin salida.
Y yo, que te creí buena hasta el final,
hoy te digo adiós, sin rencor, sin llorar. 🎭