Déjame tocar el Sol con mis manos
Preguntar a la Luna por tí
Permiteme ser tu estrella fugaz
Ahora que no estás aquí
Entiende los latidos de aquel
que lo hacía en tu vientre,
ya sin parar
ese que nació de tu ser, de tu luz
y no lo puedes culpar
Déjame tocar el recuerdo del día
en que de niño sonreías sin trabas
empinarme a tu cuello y vencer
esa distancia que pusiste a mí alma
Entiende no era mi culpa
nunca te pedí nacer
fueron los caprichos del Cielo
y por supuesto del ser
Tal vez, quizás, amaste a ese hombre
que me dejó preso en tu vientre
quizás solo fue diversión
pero para mí, nunca hubo perdón
y no fue mi acción
Que sabía un niño, de amores prohibidos
Por qué ser el mal de tus penas
alguien, por haber nacido
Nunca fue un error el Cielo sabía
a lo que me traía
nunca lo entendiste, eras otra María
Marcado en el Cielo
y vivo en la Tierra
Dado por muerto y no fenecer
Y a contracorriente vivir sonreir y crecer
No te culpo de nada
tan solo fuiste vehículo
y nunca yo anhelo
pero aquí aún estoy
en este mundo prisionero
Te libro de culpas y te agradesco
el inmenso placer
de este viaje desde el Cielo
Agradesco a tu vientre
tu trato y tus penas
por no disfrutarme
ni entenderme
Por eso te lloro y te clamo en silencio
por conocerte agradecerte
Que seas la estrella fugaz
que yo veo en el Cielo
te recuerdo te amo y te quiero
Luz del firmamento
alma de penas y sufrimientos
Libre tu alma ya vuela
libre serás por que mi pena
de seguro, nunca será tu condena
Libre te quiero como las palabras
en este bello poema