[Intro]
En un huerto antiguo, susurros y sombras se cruzan
[Verse 1]
En el jardín todo era luz y paz,
crecidos del amor y la verdad,
había todo lo bueno y lo vital,
menos lo que el Señor prohibió señalar.
“De este árbol no debéis comer ni tocar,
porque el día que lo hagáis moriréis”,
fue la orden clara y sin dudar,
pero la duda en la voz se escuchó después.
[Verse 2]
La serpiente habló con astucia y engaño:
“No moriréis, seréis como Dios sabiendo”,
miraron el fruto, hermoso y extraño,
y el deseo en sus pechos fue creciendo.
Vieron que era bueno para comer,
agradable a la vista y de entender,
olvidaron la ley y el mandato fiel,
y tomaron lo que Dios dijo no hacer.
[Chorus]
Así nació la desobediencia,
al romper el límite y la confianza,
Adán y Eva en su propia conciencia,
cambiaron el cielo por la añoranza.
El fruto probado trajo separación,
se abrieron los ojos, vieron su desnudez,
perdieron el hogar y la comunión,
y entró al mundo el dolor y la vejez.
[Verse 3]
Al escuchar la voz en el jardín,
se escondieron entre sombras y deseo,
cover: pensamientos que tienden a romper la ley.
[Chorus]
Así nació la desobediencia,
al romper el límite y la confianza,
Adán y Eva en su propia conciencia,
cambiaron el cielo por la añoranza.
El fruto probado trajo separación,
se abrieron los ojos, vieron su desnudez,
perdieron el hogar y la comunión,
y entró al mundo el dolor y la vejez.
[Bridge]
Y aunque la voz llame a la cautela,
una curiosidad humana no se rinde,
aprende a vivir entre sombras y estrella
a la espera de redención que no se extingue.
[Outro]
En el jardín de la historia, seguimos aprendiendo,
con la memoria del fruto y su peso en la fe.